10 de agosto de 2011

TODOS LOS SENTIDOS FORMAN PARTEN DE LA PERSONALIDAD DE LA BODA


Uno de los grandes sentidos que posee el ser humano es el olfato; el perfume de la persona amada, el pan recién horneado, el suave aroma de un bebé, el incienso siempre encendido en casa de la abuela, el romero y la lavanda del campo… ese simple olor que nos hace recordar por toda la vida a una persona, un lugar.

Así que, ¿por qué no asociar una boda a un aroma, que haga que los invitados rememoren por siempre esa boda?

Hace años, en Colombia lo están empleando, es que es un concepto muy fácil. Puede ir desde la simple colocación de velas perfumadas en los centros de mesas, hasta decoraciones más complejas.

Se puede utilizar los perfumes naturales de las flores y decorar con estas los bancos de la Iglesia, utilizarlas para los centros de mesas y/o ponerlas en las servilletas. Un ejemplo de esto, es incorporar pequeños gajos de romero o lavanda atados a las servilletas. Y por que no, esparcir pétalos como alfombra para la entrada de la novia.

También se pueden incluir elementos frutales en los arreglos florales de las mesas, o condimentos como la canela y el clavo de olor colocados a un lado del plato o atados en pequeños paquetes.

Si los novios prefieren que el aroma sea más evidente, se pueden utilizar velas aromáticas colocadas estratégicamente por la Iglesia, por el salón de la boda e incluso en los baños; pequeñas bolsas de flores secas, clavos de olor, café; o colocar algunos quemadores de esencias en aceite o inciensos; lo recomendable al utilizar estos últimos, es quemar algunos sólo al inicio de la boda y al final, así se evita saturar el ambiente.

La fragancia es lo de menos, ya que evidentemente no se puede agradar a todos, como en tantos otros aspectos. Lo importante es que representen a los novios, y si no se abusa de la fragancia y se controla la intensidad y duración del aroma, se logrará un aroma sutil. Los olores cítricos (naranja, mandarina, limón) son recomendables en estaciones cálidas y los dulces (rosas, jazmín, canela, café) o maderas en estaciones invernales, lo importante es que no sean empalagosos o agobiantes.

Para completar, se puede regalar a los invitados como recuerdo varitas de incienso, velas aromáticas, saquitos perfumados o jabones artesanales con la fragancia que se haya elegido evocará en todos, los recuerdos y sentimiento del día de la boda.

Otra tendencia, es desarrollar el perfume de los novios, el cuál dará un matiz diferente a la boda y obsequiar una muestra como souvenirs.

Fuente: Keyla